La tecnología de propulsión eléctrica tiene múltiples ventajas. Los buques eléctricos ofrecen ventajas evidentes en la reducción de costes operativos, la mejora de la experiencia de navegación y el fomento de la inteligencia naval.
Bajo costo operativo
Los buques totalmente eléctricos presentan una mayor ventaja en cuanto a costes operativos que los buques diésel convencionales. Tomando como ejemplo un remolcador, el consumo energético de un buque totalmente eléctrico durante sus 30 años de vida útil puede suponer un ahorro equivalente al coste de un remolcador convencional.
Gran maniobrabilidad
La velocidad del motor de propulsión de un barco puramente eléctrico es fácil de ajustar, y la hélice adopta un diseño de rotación completa, que puede proporcionar un par constante a varias velocidades tanto en sentido de avance como de retroceso.
Alta utilización del espacio
La longitud del eje de los buques tradicionales suele representar aproximadamente 401 TP3T de la eslora total. Los buques de propulsión puramente eléctrica sustituyen los ejes de transmisión tradicionales, los separadores de aceite del generador, los depósitos de combustible, las calderas y demás equipos e instalaciones, así como las tuberías de combustible, lo que mejora la distribución de la sala de máquinas y permite un uso más eficiente del espacio disponible.

Protección ambiental
Los buques con propulsión puramente eléctrica reducen considerablemente las vibraciones y el ruido a bordo, mejoran la comodidad de la tripulación y los pasajeros, y no emiten contaminantes atmosféricos durante su funcionamiento, lo que también reduce la posibilidad de contaminación del agua por combustible.
Inteligencia
Los buques puramente eléctricos eliminan una gran cantidad de maquinaria y equipos que funcionan con combustible, y los reemplazan con equipos eléctricos que son fáciles de operar, más integrados e inteligentes, con un alto grado de automatización, lo que resulta más propicio para lograr la integración entre la máquina y el conductor.



